El día 4 de marzo, en el convento de las hermanas clarisas, se tuvo la misa solemne en acción de gracias por los 100 años de la canonización de san Francisco Solano.
Las hermanas clarisas no dejaron pasar una fecha especial para la Iglesia en Perú, de modo especial para la familia franciscana. Se trata del centenario de la canonización de San Francisco Solano. La madre Teresa, superiora de esta comunidad religiosa de clausura, invitó a Mons. Víctor Emiliano para que presida la Eucaristía, la que se realizó en la capilla del monasterio a las 3.30 de la tarde. Participaron de la celebración religiosos franciscanos llegados de la ciudad de Chiclayo y el P. José Estebas, agustino recoleto; así mismo acompañaron, fieles allegados a la orden religiosa de las hermanas clarisas. Fue una celebración sencilla, pero de trascendencia dada la exposición de las reliquias del santo. Mons. Víctor Emiliano en su homilía dijo que no se detendría en la biografía de san Francisco Solano, pues esa información se puede sacar fácilmente del internet. Él resaltó la figura de los santos como lumbreras en el caminar cotidiano de los fieles y en su rol siempre actual, a pesar de los siglos. Manifestó que la vocación de todo bautizado es la santidad, no con milagros ni con acciones extraordinarias cuanto sí con pequeños detalles y actos que, incluso, pasan desapercibidos en bien del prójimo. Estas “cositas” son las que construyen la vida personal y la sociedad, acotó. Luego de la eucaristía se procedió a la veneración de las reliquias. En el salón de recepciones se realizó la reseña histórica del santo, el compartir y, cómo no, las fotos de ley para el recuerdo.