MES DE ABRIL

Los jóvenes no solo son el futuro de la Iglesia, creo firmemente que ellos son el presente. La Iglesia necesita su presencia para seguir construyendo el encargo imperativo del Señor: “Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. La Iglesia necesita de su creatividad, su chispa, su alegría, su afán por el riesgo, y su búsqueda incesante de una esperanza viva. Estas son cualidades propias de los jóvenes, cualidades que bien encauzadas tienen que dar fruto, y fruto abundante.

En esta época descreída y paganizada, intentar ser un joven cristiano es loable y, en verdad, hay que felicitarles porque tienen que vencer muchas barreras, cuantas veces empezando por casa o en el colegio, y las vencen. Los que hemos crecido en un ambiente cristiano tenemos más ventajas de aquellos nacidos en estos tiempos. Muchos de 15 o 20 años de edad han crecido en hogares donde vivir la fe no es trascendental, donde las cosas espirituales son secundarias y que solo se les da el tiempo que queda luego de lo “importante”, si es que queda. Los jóvenes son el presente que la Iglesia debe cuidar y pastorear. Donde no se invierte en ellos tan solo se tendrá una pastoral de “mantenimiento” y, claro, destinada, a la larga o a la corta, al fracaso.

La Iglesia es un cuerpo vivo donde cada órgano que la conforma tiene su tarea propia para bien del conjunto. Así, en la Iglesia, todos tenemos un sitial. Los jóvenes tienen su lugar, y debe ser un lugar preponderante, a manera de termómetro. Pastoral que no es engranaje con ellos, pastoral incierta e incípida.

Cuando tengo celebraciones con ellos, y veo su forma de organizarse y de participar, tan peculiar y a su estilo, les digo que la Iglesia está viva y está caminando, y está viva porque ellos viven y responden. Les motivo a caminar juntos, siempre en comunidad, haciendo Iglesia, construyendo pueblo de Dios; cada uno en la tarea que corresponde y, siempre en confianza.

Este mes de abril significa mucho para la Prelatura. Los jóvenes están en el centro del mes. Desde noviembre del año pasado, están programados cuatro eventos, promovidos por la pastoral juvenil de la Prelatura, uno por cada zona de esta. Se trata del Festi Joven, el Festival de los jóvenes. Cada uno es un encuentro de jóvenes que conforman los movimientos y grupos juveniles de la Prelatura, en sus 18 parroquias. Es abierto para todo aquel que quiera participar e integrarse a la pastoral. Festi Joven promueve, integra y busca mantener vivo el entusiasmo y la alegría de aquellos que participaron de modo activo en la primera JDJ (Jornada Diocesana de la Juventud) de la Prelatura. La JDJ reunió más de 1,500 jóvenes en el mes de julio de 2023, en las instalaciones del polideportivo del Instituto Superior Pedagógico de Chota, al conmemorar 60 años de la Prelatura. La verdad que fue todo un acontecimiento que marcó historia.  

Por eso, con alegría y entusiasmo, se han organizado estos Festi Joven, uno por cada zona, de la siguiente manera: 19 y 20 de abril en la zona Cuyca, en la parroquia San Lorenzo de Pimpingos; 20 de abril en la zona Ilucan, en la parroquia San Lorenzo de Sócota; 26 y 27 de abril en la zona Queros, en la parroquia San Juan Bautista de Huambos y en la misma fecha, en la zona de Chota, en la parroquia de Santa Mónica.

Festi Joven es un acontecimiento eclesial y sinodal que promueve a los jóvenes en la Prelatura, marca la marcha de la Iglesia en esta jurisdicción eclesiástica. No es prerrogativa de una persona, de un grupo o de una parroquia en concreto. Festi Joven es una forma de caminar juntos con los jóvenes y de construir Iglesia.

P. Víctor Emiliano