La ilusión de todo padre de familia, madre o padre, es la unidad de la familia. Y así, cualquier comunidad humana, ya sea una empresa, la asociación vecinal, el conjunto de compañeros de trabajo, los estudiantes, la población de una ciudad o de un país, y tantas más, deben buscar lo que une nunca lo que divide para poder realizarse como una auténtica comunidad. Lo que enfrenta divide y destruye, crea resentimientos y odios. Un conjunto de personas así, difícilmente podrán reconciliarse. Recordemos que el éxito se logra en la unidad, y para lograrla debe haber confianza y potenciar lazos que tiendan puentes. Los mismos objetivos, los mismos propósitos, las metas en común, crean fuerza y potencial para lograr lo planificado. Sin quitar las diferencias, los objetivos o las aspiraciones personales que cada uno tiene por derecho propio, y que nunca se deben dejar, todo debe entrelazarse para construir la “comunidad deseada para bien de todos”.
¿A qué viene todo esto? Siempre me ha llamado la atención aquí en el Perú, el uso de dos términos que lo único que han logrado es dividir y enfrentar al país: Derecha e izquierda. Desde que tengo uso de razón he palpado esta triste realidad. Unos se proclaman de izquierda y otros de derecha, e incluso, estos términos ya se usan con un acento peyorativo. La verdad, no sé qué se pretende con todo ello. Entiendo que cada persona tiene su parecer, su modo de ver el mundo, la historia y la realidad del país, pero ello no debe ser tan enfermizo que amigos, familias y vecinos se disgusten y distancien cuando hay puntos de vista diferentes en el tema político. Para mí, sinceramente, es una tontería que pasen los años, y siempre, cuando hay un proceso electoral se tiene que llegar hasta el extremo del insulto y la mentira. Necesariamente hay alguien, o algunos, que les conviene ver al país dividido, polarizado y enfrentado. Es penoso ver que la familia y todo un país se divida en grupos que se perciban opuestos uno respecto al otro, e incluso, hasta irreconciliables y que vivan siempre enfrentados. La verdad, a estas alturas de la historia, el uso de esos términos es hasta anacrónico y desfazado.
Ante la pregunta ¿Padre, usted es de izquierda o de derecha? Mi respuesta siempre ha sido que no me considero ni de izquierda ni de derecha. Creo que todos somos ciudadanos de un país, que tenemos que caminar y luchar juntos para salir de la mejor forma adelante, creo que el interés de ambos es el mismo y que si no caminamos unidos, siempre estaremos “fundidos” y que atacándonos unos y otros vamos a permanecer siempre en la pobreza, en el subdesarrollo; y los más afectados lamentablemente son los que menos tienen. Los que propician estas divisiones necesariamente deben tener intereses ocultos. Lógico: ¿Qué se pretende con dividir? ¿Qué se pretende enfrentando a un país? ¿Qué logros se perciben teniendo en el tablero dos grupos irreconciliables? ¿No sería mejor trabajar juntos para lograr lo que se quiera? Un país resquebrajado, el que sea, nunca podrá surgir y siempre estará postrado. Cuando la desconfianza, la falta de diálogo y la incapacidad de sentarse a planificar predomina “la suerte está echada”.
Creo que como país nos hace falta madurez política, nos falta mucho por recorrer.
P. Víctor Emiliano