¿BAUTISMO DE NIÑOS?

Facebook
Twitter
WhatsApp

Le doy gracias a Dios y a mis padres por el regalo del bautismo. Yo recibí este sacramento a los tres días de nacido. Yo no elegí ser bautizado, fue mi madre la que decidió por mí. Ella asumió la tarea de educarme y reconfortarme en la fe. Doy gracias porque desde los primeros días de nacido soy cristiano y formo parte de la gran familia de Dios en el mundo.

Han pasado los años y vivimos en un mundo donde se resalta a diestra y siniestra la libertad, la democracia, los derechos humanos, los derechos individuales, el empoderamiento, y mil cosas más. Me parece interesante, pero creo que también, como nunca antes, se vive en un mundo egoísta, indiferente y donde las cosas de Dios sobran o no son importantes.

Respecto a la vivencia de la fe hay mucha frialdad, aunque las estadísticas hablen de un porcentaje alto de cristianos en la localidad, en el país o en el mundo. Las corrientes que pululan en la sociedad o el estilo de vida que quiere implantar la sociedad se han filtrado, también, en la vida de muchos que se llaman cristianos. Hablando del bautismo ahora se habla que no se les puede imponer a los niños algo que ellos no han decidido; muchos dicen que lo mejor es que ellos decidan si quieren bautizarse o no para que sigan con sinceridad su fe; otros tantos no se ocupan del bautismo o de las cosas de fe porque hay “mucho” con más prioridad que estas cosas que caen en el saco del subjetivismo. Bueno, cuando me vienen con esas afirmaciones recurro a lo normal que haría cualquier padre de familia cuando tiene un hijo. Lo primero que se hace es asentarlo en la oficina de registro civil reconociéndolo como hijo suyo. No creo que alguien estando en su sano juicio espere a que el recién nacido cuando sea mayor de edad decida “si quiere ser hijo legalmente de su padre o no y recién desde allí goce de los beneficios de ser hijo de tal o cual persona”. El padre de familia va a la oficina civil y lo asienta como su hijo y nadie “normal” dice que le están imponiendo a la fuerza un padre que posiblemente no le guste en el futuro. Lo mismo podemos decir del colegio. Quién en su sano juicio cuestiona a un papá por matricular en la escuela a su hijo de tres años, quién puede decir que al niño no le han consultado para matricularlo y que están violentando su libertad y su derecho a elegir, quien “normal” se atreve a decir que al niño le están imponiendo algo que posiblemente no le guste y que lo mejor sea que él decida, cuando sea mayor de edad, si quiere estudiar o no. Claro, cuando tenga 18 años habría que buscarle un kínder o prekínder para que lo reciba. Qué absurdo ¿verdad?

Yo creo que estos ejemplos nos ayudan a ver con más claridad lo absurdo que es negar el bautismo a un bebé. Por su puesto que no hay que pedir permiso al niño para bautizarlo como tampoco hay que pedir permiso al niño para asentarlo como hijo propio o ponerlo al colegio. Tú, como padre de familia, tienes que dar a tu hijo lo mejor conveniente para él desde el comienzo de la vida. Si eres cristiano, comprenderás que Cristo es el “camino, la verdad y la vida” y que al bautizarlo le estás dando la auténtica Vida que es Cristo; y sabrás, también, que “el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de los cielos”, es decir, el que no se bautiza no puede entrar en el Reino de los cielos. Con esto no niego, nadie puede negar, que Dios pueda tener otros caminos que él solo conoce para atraernos a su presencia, tan solo recurro al texto bíblico del que decimos es Palabra del Señor. 

P. Víctor Emiliano

NOTICIAS RELACIONADAS /
COMENTARIOS /
POST RECIENTES /
NUESTRO FACEBOOK /